Focos rojos en el neurodesarrollo: detectar a tiempo hace la diferencia
El desarrollo infantil es un proceso en el que cada experiencia contribuye a la adquisición de nuevas habilidades. Desde los primeros meses de vida, los niños comienzan a desarrollar capacidades relacionadas con el movimiento, el lenguaje, la atención, la autonomía, la interacción social y el aprendizaje.
Observar su desarrollo y conocer algunos indicadores importantes puede ayudarnos a identificar oportunamente cuando un niño necesita mayor acompañamiento.
En Colegios Viktor Frankl buscamos que las familias conozcan estos procesos y comprendan la importancia de la observación y la intervención oportuna. Como se plantea en nuestra plática Focos rojos en el neurodesarrollo, el objetivo es estar atentos a aquellas señales que pueden presentarse durante el crecimiento y desarrollo de nuestros hijos.
¿Qué es el neurodesarrollo y por qué es importante observarlo?
El neurodesarrollo comprende el proceso mediante el cual el sistema nervioso madura y permite que el niño vaya adquiriendo habilidades cada vez más complejas.
Este desarrollo se construye progresivamente. La información que recibimos a través de los sentidos vista, oído, olfato, gusto, tacto, sistema vestibular, propiocepción e interocepción, constituye una base importante para desarrollar posteriormente habilidades relacionadas con el equilibrio, la coordinación, el esquema corporal, la planificación motriz, el lenguaje, la atención, la motricidad fina, la autonomía y el aprendizaje académico.
La Pirámide del Desarrollo:

El desarrollo comienza desde los primeros meses
Desde etapas muy tempranas existen aspectos que es importante observar. La presentación señala, por ejemplo, antecedentes como complicaciones durante el embarazo, nacimiento prematuro o dificultades en la succión del pecho materno como elementos que pueden requerir seguimiento.
Durante los primeros meses también se observan diferentes hitos del desarrollo motor. De acuerdo con el material presentado, algunos referentes son el control cefálico alrededor de los 3 meses, los giros entre los 4 y 6 meses y la sedestación entre los 6 y 8 meses.
Posteriormente aparecen habilidades como el arrastre y el gateo. La presentación ubica el arrastre entre los 6 y 8 meses y el gateo entre los 6 y 9 meses. Más adelante, la verticalización y la marcha se sitúan entre los 12 y 18 meses.
El lenguaje también nos habla de su desarrollo
La comunicación comienza mucho antes de que un niño pueda mantener una conversación. El balbuceo y la intención comunicativa forman parte de este proceso.
Dentro de los indicadores abordados en la plática se señala que alrededor de los 18 meses se esperan al menos cinco palabras, hacia los 2 años se presenta una importante expansión del lenguaje y comienzan las estructuras de dos palabras; a los 3 años, las frases se vuelven más amplias, a los 4 años aparecen frases completas y, a partir de los 5 años, se espera una conversación más fluida.
Además de observar cuánto habla un niño, también es importante prestar atención a su intención de comunicarse, su contacto visual, la respuesta a su nombre y su capacidad para comprender y seguir indicaciones sencillas.
Movimiento, coordinación y autonomía
El desarrollo motor continúa evolucionando durante la infancia. Correr, saltar, subir y bajar escaleras, mantener el equilibrio o vestirse sin ayuda son actividades cotidianas que también reflejan el desarrollo de diferentes habilidades.
Entre los aspectos abordados en la plática se encuentran el salto con ambos pies, la necesidad de movimiento, subir y bajar escaleras alternando los pies, correr con patrón cruzado, saltar sobre un pie y desarrollar progresivamente mayor coordinación y control corporal. También se considera la autonomía para vestirse y desvestirse.
El juego y el movimiento son espacios importantes para observar cómo los niños utilizan su cuerpo, responden a su entorno y adquieren mayor independencia.
Funciones ejecutivas: habilidades para la vida y el aprendizaje
A medida que los niños crecen también desarrollan las llamadas funciones ejecutivas, habilidades que les permiten regular su conducta, dirigir la atención, recordar información y adaptarse a diferentes situaciones.
Dentro de ellas encontramos el control inhibitorio, relacionado con esperar y controlar impulsos; la memoria de trabajo, que permite mantener y utilizar información mientras se realiza una tarea; la flexibilidad cognitiva, necesaria para cambiar de estrategia, y la planificación y organización, que permite anticipar pasos y concluir actividades.
En la vida cotidiana podemos observarlas cuando un niño espera su turno, sigue instrucciones de varios pasos, cambia de una actividad a otra o busca alternativas para resolver pequeños problemas.
Alimentación y sueño también forman parte de la observación
El desarrollo infantil es integral. Además del lenguaje, el movimiento y el aprendizaje, existen procesos cotidianos que también merecen atención.
En la alimentación intervienen funciones como la masticación, succión, respiración y deglución. El sueño también forma parte de los aspectos considerados durante el desarrollo.
Observar estos procesos permite tener una visión más completa del niño y de la manera en que está desarrollando sus habilidades.
¿Qué hacemos como Colegio?
En Colegios Viktor Frankl entendemos que detectar una dificultad no significa colocar una etiqueta. Significa observar, acompañar y buscar estrategias que favorezcan el desarrollo de cada estudiante.
El proceso presentado por el Colegio parte de cinco acciones fundamentales: observar, probar estrategias, documentar, compartir con Dirección y mantener una reunión con los padres de familia.
Este acompañamiento busca construir un puente entre Colegio y familia para comprender mejor las necesidades de cada niño y establecer acuerdos que permitan apoyarlo.
Conversaciones con las familias desde las fortalezas
Cuando existe alguna preocupación, es fundamental cuidar la manera en que se comunica.
Nuestra propuesta parte de algo esencial, comenzar por aquello que el estudiante sí puede hacer. A partir de sus fortalezas, se comparten hechos observables, las estrategias que se han implementado, la respuesta del estudiante y finalmente, se establecen acuerdos con la familia.
De esta manera, la conversación no se centra únicamente en una dificultad, sino en comprender al niño de manera integral y encontrar juntos las mejores formas de acompañarlo.
Detectar a tiempo hace la diferencia
Cada niño tiene su propio proceso de desarrollo. Sin embargo, conocer los principales hitos y mantener una observación cercana permite identificar cuándo puede ser conveniente solicitar una valoración o acompañamiento especializado.
La intención no es comparar a los niños entre sí, sino conocerlos, observarlos y acompañarlos.
En Colegios Viktor Frankl creemos que la comunicación entre familia y Colegio es fundamental para favorecer el desarrollo integral de nuestros estudiantes. Cuando observamos, documentamos, compartimos y actuamos de manera oportuna, podemos generar mejores oportunidades para que cada niño continúe desarrollando sus capacidades.
Porque acompañar su desarrollo también significa estar atentos a lo que necesitan en cada etapa de su camino.
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